Mirando Al cordero Tekst
Cesar Barrios
Album: Musica Cristiana
MIRANDO AL CORDERO.
Caminaba yo, a Jerusala?n, tiempo de sacrificar, otra vez.
Mis pequea?±os hijos, caminaban junto a ma?.
Venimos para ver al cordero.
Papi, papi, lo que veo aha?, hay cosas que aa?ºn yo no comprendo.
Les habla? de Moisa?s, del padre Abraham, y les dije, hijos miren al cordero.
Habra?¡ mucha gente en toda Jerusala?n, y debemos cuidar que el corderito no se vaya.
Les habla? de Moisa?s, del padre Abraham, y les dije, hijos miren al cordero.
Al llegar a la ciudad, supe que algo andaba mal.
No haba?a rostros alegres, y ni cantos de gozo, me queda? aha? con mis hijos
En medio de aquellos hombres.
Luego la multitud grita?³: a??Crucifa?quenlea?.
Tratamos de alejarnos, de aquella multitud, arrastrados por la gente y forzados a mirar.
Por qua? tres hombres condenados, condenados a morir.
Por qua? estamos aha? de pie, donde pronto pasara?¡n.
Mira? y dije, a??ellos vienen yaa?
El primero pidia?³ perda?³n pero la gente lo rechaza?³.
EL segundo era violento, arrogante y burlador, todava?a puedo oa?r esa voz, gritando a la multitud.
Alguien dijo a??aha? va Jesa?ºsa?, mis ojos lo creyeron.
Tan marcado que, a?l casi estaba muerto.
Su sangre derramaba por las espinas en su frente.
Manchaban aquella cruz y caa?an en la tierra.
Lo vi, luchando, mira? como el caya?³.
La cruz golpea su espalda, la multitud grita?³.
De pronto senta?a algo raro, un miedo me invadia?³
Un soldado romano me agarra?³ y dijo:
a??Hey ta?º, carga esa cruza?.
Al principio trata? de resistir, mas a?l toma?³ su espada
Me agacha? y toma? la cruz, la cruz de mi Sea?±or.
La puse sobre mi hombro y comenca? a caminar.
La sangre que a?l vertia?³ corra?a por mi cara.
Llegamos al calvario, clavaron sus manos y sus pies.
Aha? sobre esa cruz le oa? decir.
Padre, perda?³nalos.
Jama?¡s he visto una mirada, tan llena de amor.
En tus manos encomiendo mi espa?ritu y muria?³.
Senta? pasar como aa?±os, el tiempo olvida?.
De pronto senta? una manita, apretando la ma?a.
Mi hijo no paraba de llorar y mira?¡ndome dijo:
Papi, perda?³name, el cordero se me fue.
Papi, papi, qua? hemos visto aqua?, hay cosas que aa?ºn yo no comprendo.
Lo alca? en mis brazos y mirando hacia la cruz, les dije.
Hijos, he aha? el cordero.
Caminaba yo, a Jerusala?n, tiempo de sacrificar, otra vez.
Mis pequea?±os hijos, caminaban junto a ma?.
Venimos para ver al cordero.
Papi, papi, lo que veo aha?, hay cosas que aa?ºn yo no comprendo.
Les habla? de Moisa?s, del padre Abraham, y les dije, hijos miren al cordero.
Habra?¡ mucha gente en toda Jerusala?n, y debemos cuidar que el corderito no se vaya.
Les habla? de Moisa?s, del padre Abraham, y les dije, hijos miren al cordero.
Al llegar a la ciudad, supe que algo andaba mal.
No haba?a rostros alegres, y ni cantos de gozo, me queda? aha? con mis hijos
En medio de aquellos hombres.
Luego la multitud grita?³: a??Crucifa?quenlea?.
Tratamos de alejarnos, de aquella multitud, arrastrados por la gente y forzados a mirar.
Por qua? tres hombres condenados, condenados a morir.
Por qua? estamos aha? de pie, donde pronto pasara?¡n.
Mira? y dije, a??ellos vienen yaa?
El primero pidia?³ perda?³n pero la gente lo rechaza?³.
EL segundo era violento, arrogante y burlador, todava?a puedo oa?r esa voz, gritando a la multitud.
Alguien dijo a??aha? va Jesa?ºsa?, mis ojos lo creyeron.
Tan marcado que, a?l casi estaba muerto.
Su sangre derramaba por las espinas en su frente.
Manchaban aquella cruz y caa?an en la tierra.
Lo vi, luchando, mira? como el caya?³.
La cruz golpea su espalda, la multitud grita?³.
De pronto senta?a algo raro, un miedo me invadia?³
Un soldado romano me agarra?³ y dijo:
a??Hey ta?º, carga esa cruza?.
Al principio trata? de resistir, mas a?l toma?³ su espada
Me agacha? y toma? la cruz, la cruz de mi Sea?±or.
La puse sobre mi hombro y comenca? a caminar.
La sangre que a?l vertia?³ corra?a por mi cara.
Llegamos al calvario, clavaron sus manos y sus pies.
Aha? sobre esa cruz le oa? decir.
Padre, perda?³nalos.
Jama?¡s he visto una mirada, tan llena de amor.
En tus manos encomiendo mi espa?ritu y muria?³.
Senta? pasar como aa?±os, el tiempo olvida?.
De pronto senta? una manita, apretando la ma?a.
Mi hijo no paraba de llorar y mira?¡ndome dijo:
Papi, perda?³name, el cordero se me fue.
Papi, papi, qua? hemos visto aqua?, hay cosas que aa?ºn yo no comprendo.
Lo alca? en mis brazos y mirando hacia la cruz, les dije.
Hijos, he aha? el cordero.